5 cosas que debes hacer antes de tatuarte por primera vez

Tatuarse por primera vez no tiene por qué ser una experiencia traumática, aunque los estudios de tattoo puedan parecerte un poco intimidantes por esa estética clásica con motocicletas y pin up girls. Nadie nació tatuado y todos fuimos primerizos, comúnmente acompañados por una anécdota divertida. Así que relájate y toma en cuenta estos 5 consejos antes de tatuarte por primera vez.

Leer más »

Abriendo las alas…

En estos dos últimos años he cambiado muchísimo, ha cambiado mi mente y mi cuerpo. Todo ha dado un giro de 180 grados y he seguido adaptándome, conociéndome y deconstruyéndome hasta el día de hoy. Parece mentira que han pasado ya dos años desde que decidí, entre tanta incertidumbre que se avecinaba, a estudiar una maestría, a cambiar mis hábitos alimenticios, a mejorar mi salud física y a quererme más. Todo esto me hizo sentir que en lugar de dos años, pasaron como cinco de un tirón y siento como si hubiese sido ayer cuando fui a esa primera clase de la maestría o a mi primera cita con la nutricionista.

Leer más »

He cambiado…

Desde que escribí mi último artículo, finalizando el 2021, han pasado algunas cosas. He estado los suficientemente ocupada como para que la notificación de la renovación de este dominio en mi Banca en Línea haya sido lo que me recordara que TENGO UN BLOG CON MÁS DE 100 ARTÍCULOS y que lo he abandonado por otras prioridades. Perdón, blogsito… estaba tratando de ser alguien en la vida pero tengo mucho que contarte… 🙂

Leer más »

Retrospectiva del 2021

Al escribir las primeras líneas de este artículo, no sabía cómo llamarlo, pero como muy pocas veces digo: «lo dejaré fluir». En fin… es diciembre de 2021, pronto cumpliré 26 años y hay pensamientos rondando mi mente cada vez más, los que en algún momento fueron extraños para mí, ahora son usuales y realmente no sé si está bien o mal aunque sea hablar un poco sobre el futuro.

Leer más »

¡A la mierd* todo!

¿Has sentido que últimamente ya nada te importa? ¿que quisieras tirar todo y comenzar de nuevo?

Sí… yo también, y es producto de esta Pandemia, que nos ha cambiado la perspectiva en todo lo que solíamos creer.

A principios del 2020 teníamos incertidumbre porque no sabíamos a qué íbamos a enfrentarnos. A mitad de año hubo una crisis inminente, muchas personas perdieron sus negocios y empleos, reducciones de salarios sin olvidarnos de quienes perdieron a seres queridos. Fue difícil despertar cada día pensando en el ¿qué pasará luego? y continuar luchando… a veces sin saber contra qué. Cada vez supimos más del Coronavirus, de sus variantes y de tratamientos más efectivos, lo que poco a poco nos dió una tranquilidad en general así que bajamos un poco la paranoia colectiva y comenzamos a vivir de manera un poco más «normal».

Pero ahora que todo ha arrancado nuevamente, donde cada vez más parece la vida pre-Pandemia, hay un sentimiento extraño y diferente… Un sentimiento que nos hace pensar en todo aquello que tuvimos antes y que ahora tenemos. Que si tenemos lo mismo, lo vemos de otra manera… Debido a la cuarentena y la implementación del Home Office y Home Schooling, convivimos mucho más con nuestras familias, aquellos que sólo veíamos al final del día cuando llegábamos a casa luego del trabajo.

Debido a esto, surge una añoranza por esa cercanía y esa serenidad que sentíamos al pasar todo el día encerrados con nuestras familias, mientras que el mundo parecía desmoronarse fuera de nuestros hogares. Es por esto que valoramos aún más el tiempo que pasamos con ellos y pensamos que «no todo es trabajar» o «no todo es estudiar» a lo estúpido, si al final te quita tiempo con lo más importante que tienes, que no es el dinero sino tu familia.

También vemos diferente nuestras ocupaciones, ya no nos desvivimos por llegar tempranísimo a nuestros empleos o trabajar horas extras para ser (o parecer) más productivos en la empresa. Ya no nos esforzamos demasiado en cosas que en el fondo no nos interesaban… Muchas personas abandonaron sus estudios, por la urgencia fueron emprendedores y ahora se han dado cuenta que ni siquiera tenían por qué haberse inscrito en esa carrera en específico.

Otros sobrevivieron con sus liquidaciones y parte de ella, la invirtieron en nuevos emprendimientos y negocios que, ahora con el reinicio de «la vida normal», están dando sus primeros frutos. Otros tuvieron un despertar y se dieron cuenta que sus objetivos estaban lejos de lo que estaban haciendo antes de la Pandemia. Y yo, como mis compañeros de la maestría y muchos universitarios, seguimos estudiando porque sabíamos que nos esperaban cosas diferentes cuando esto acabe del todo, nos aferramos a esos objetivos y dejamos atrás muchos otros que, con todo lo que estaba pasando, empezaron a carecer de sentido.

Y sí… ¡A la mierda todo! Todo aquello que creíamos que era importante. Todo lo que nos alejaba de nuestros verdaderos deseos. Aunque todo está volviendo a ser como antes, nosotros ya no somos los mismos. Esta Pandemia nos ha cambiado por dentro y por fuera. No sólo sobrevivimos, sino que nos adaptamos y supimos salir adelante, unos a un paso más lento que otros, pero seguimos de pie y luchando. Sólo que ahora por los objetivos, propósitos y motivos correctos.

¿Estamos listos para un apagón digital?

Con la reciente caída de los servicios en línea de WhatsApp, Facebook e Instagram; nos hemos dado cuenta de que no.

Y no quiero sonar fatalista pero, ¿qué pasaría si por un momento, el mundo globalizado en el que hoy día convivimos, simplemente deja de estar en comunicación constante? ¿si nuestros celulares simplemente dejaran de estar conectados a internet? ¿si todas nuestras cuentas en Apps se borran o tuvieran errores fatales? El hecho de solo pensarlo me hace arrugar la cara.

El mundo estuvo parcialmente incomunicado por varias horas y aunque hubo alternativas como Twitter o Telegram, no fue lo mismo por lo necesarias que se han vuelto estas plataformas para trabajar, convivir y entrentenerse. Muchos negocios pequeños dependen de estas redes sociales, porque son gratuitas y cualquiera tiene acceso a ellas. En estos últimos años es muy fácil que todos sepan de tu producto gracias a una cuenta en una red social que utilizan millones de personas alrededor del mundo… Sólo hay que saber venderse.

Pero ¿realmente estamos listos? Y no, no voy a creer eso de que «Seríamos un mundo mejor sin las redes sociales»… ¡Mentira! Todos tenemos al menos una (sí, Whatsapp también cuenta como red social) y todos nos comunicamos y nos acercamos a más personas que nos interesan, o vemos contenidos que nos gustan, etc.

Igualmente no tiene por qué ocurrir un apagón digital, estas empresas multimillonarias tienen todo para que sus servicios no vuelvan a dar problemas (por lo menos por un tiempo), igualmente nosotros como seres humanos, siempre buscamos resolver, en este caso, cómo comunicarnos y si de verdad ocurriera dicho apagón, nos sabremos adaptar.

Este mundo globalizado está lleno de entretenimiento que atrapa, distrae y hasta controla a la población, nos vende productos para enriquecer a unos pocos a base de nuestros caprichos bobos y nos obliga a comprarlos cuando ni siquiera los necesitamos.

Como seres pensantes, el «apagón» lo tenemos que hacer nosotros por nuestra cuenta de vez en cuando… Mirar hacia arriba y conversar un poco con las personas que tenemos alrededor. Debemos dejar de depender tanto de estas redes sociales, que al final sólo son un puente de comunicación. Sólo son un canal, una herramienta y no un recurso indispensable, los cuales nos ayudan en una infinidad de maneras pero hay que saber cómo, cuándo, para qué y por qué las utilizamos.

¡Hola! De nuevo…

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve aquí plasmando mis pensamientos e inquietudes, incluso mi artículo anterior data del 29 de diciembre del 2020, en un momento de la Pandemia en donde todo era incertidumbre y simplemente exploté. No era para menos, en Panamá habían decretado una cuarentena total para los primeros quince días de enero y aunque mi situación no estaba taaaaan mal (creo), sentí miedo. Incluso ahora recuerdo esa sensación y me hace arrugar la cara.

En fin, estamos aquí diez meses después, meses en los que pensé en escribir nuevamente pero lo aplazaba porque en mis momentos libres (sin tareas de la universidad, trabajo, diligencias, entrenamiento, quehaceres, momentos en familia, etc.) lo que hacía era dedicarme al puro ocio. No me culpo en lo absoluto, mi mente ha estado sumamente ocupada este año, pero ahora, luego de unas merecidas vacaciones puedo decir que tengo más claros algunos objetivos en mi vida profesional y personal.

Parte de esos objetivos es volver a ponerle cariño a este sitio y orientarlo a lo que estoy haciendo actualmente en mis otras redes sociales, obviamente sin que pierda su escencia de ser un lugar donde deposito mis pensamientos, sentimientos, emociones y uno que otro rant por ahí…

En fin… espero que sigas disfrutando de este blog que ya tiene 4 años de existir, que alberga ideas desde entonces y que tal vez no han cambiado mucho, otras sí… ¡y vaya que he aprendido, sobre todo del 2020 y 2021!… Así que hay mucho por escribir… ¡y por leer!

¡Gracias por permanecer aquí!