Manzanas Envenenadas

Luego de terminar mi leche con chocolate, me pongo a pensar en la cantidad de personas que han traicionado mi confianza. Algunas fueron más importantes que otras, algunas fueron amistades de años y otras, de pocos meses; pero todas tienen algo en común: eran algo totalmente distinto a lo que creí.

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Sólo un pequeño inconveniente puede ser una prueba para determinar si las personas que tienen tu entera confianza, valen la pena. ¿O quizás valieron la pena hasta ese preciso momento? Ni idea. Pero, ¿qué es lo que hace que estas personas de un momento a otro quieran darte la espalda?, ó ¿somos nosotros mismos quienes provocamos esto?. Simplemente no creo que un verdadero amigo se iría de tu lado aunque cometas la mayor tontería de este mundo.

A todas las personas que conozco las denomino mis manzanas, y yo, aquella Blancanieves que va por el mundo derrochando empatía y confianza, para ganar amigos (y enemigos). Pero, ¿cómo es posible ganar enemigos con tanta ‘buena onda’?, es simple, hay gente a la que simplemente no le interesa conservar tu amistad. Pueden desecharte sin más, traicionar tu confianza de una forma descarada, o hablar mal de ti a tus espaldas; estas son las manzanas envenenadas que no vale la pena seguir comiendo.

Casi siempre trato de decifrar, con todos mis poderes empáticos, el por qué estas personas actuaron de esa manera (en lugar de mandarlos a la mismísima verga). Trato de comprender sus problemas y de buscar una explicación que me haga sentir tranquila (a veces la única explicación es que son unos hijos de puta). En definitiva es una forma linda pero poco efectiva de perder el tiempo, pues por más que lo intentes, no sabrás a ciencia cierta eso que tanto te preguntas.

Todas estas personas pudieron hacernos sentir tontos en algún momento, y no hay nada malo en eso. Al contrario, el hecho de ser una persona sincera y leal es un privilegio que muchos pueden conocer pero pocos pueden realmente tener. No hay nada más bello que ser sinceros, con uno mismo y con los demás. Decir “la cagué y me traicionaron, pero fuí sincer@” es mucho mejor que cagarla siendo quién no eres, ¿no crees?

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