Amor y control… propio.

Sí, tenía tiempo sin escribir… Me ocupé demasiado en mi día a día, en cumplir tareas a corto y mediano plazo; en buscar un porqué y apostar todo de mí: todo mi talento, mi ingenio, mi creatividad y mi tiempo en lo que hasta hace poco consideraba mis sueños. Sí, tuve varias veces un golpe de realidad en donde veía que ese “sueño”, podría ser perfecto pero era poco sostenible. Intenté abrirme paso profesionalmente pero aún no cosecho los frutos que yo esperaba, pero por lo menos me queda la siembra de experiencia.

También aposté a realizar actividades nuevas y a cuidar mucho más mi organismo, después de todo ya tengo todo menos cuerpo de niña y, por mi escasa estatura, debo cuidar lo que hay entre mi cabeza y mis pies. Me alimento mejor y he desarrollado hábitos que también son relajantes para mí: el ejercicio, la natación, la caminata, comer más sano y cuidar mi piel.

He encontrado varios motivos de ser, de sentirme tranquila conmigo misma y sentir sobre todo que estoy haciendo algo por mí. Dejando fuera a otras personas por muy valiosas que sean, no las he desplazado pero sí me he manejado con mi propia convicción, y me siento bien porque planifico mucho mejor ya que soy yo misma la persona con la que paso más tiempo a solas.

Desde antes de acostarme, sin darme cuenta, planifico mi día siguiente: si tengo que acomodar la ropa de la piscina y levantarme para irme con mi madre; si me conviene más hacer ejercicios en casa y esperar a mi padre para irme con él. Cuánto tiempo me tomará llegar, ejercitarme, bañarme, alistarme e irme a trabajar. Si mejor sería hacer ejercicios después del trabajo… Ya todo lo hago inconscientemente.

Y en medio de esas actividades está el más puro ocio: ver videos en Youtube, interactuar en twitter, ver memes en Facebook, aprenderme canciones mientras voy en el bus camino a mi trabajo o casa… Mantengo mi mente ocupada en cosas que al fin y al cabo me relajan, y aunque sean un ‘guilty pleasure’, sé que mi mente descansa en esos pequeños lapsos.

He intentado lograr un equilibrio en todo lo que hago diariamente, que a veces cuando ciertas cosas no suceden como quiero, me enojo o me pongo triste. Antes cometía el error de forzarlas y de odiarme a mí misma por no planificar. Ahora planifico y, aunque me sienta triste, trato de continuar con mi día, pero quedo con esa espinita.

Aprendí a planificar mi día a día gracias a mi novio, de quién se me pegó un poco esa metódica, quizás exagerada para mi gusto, que antes tenía. Él también forma parte, al igual que mi familia, de esas actividades diarias, que antes eran prácticamente mi prioridad. Él tampoco tiene toda la culpa de mi forma de realizar mis actividades, yo he dejado que me influya de manera positiva y hasta el momento me ha resultado.

Quizá en otro artículo pueda desmenuzar todo lo que eso significa…

Luego de tener una semana en pausa por mi periodo, he notado la falta que me han hecho todas estas actividades… Hasta he sentido que he engordado, aunque mi novio y varios amigos me han dicho que me veo un poco más flaca. No tengo una meta específica, simplemente quiero seguir manteniendo ese equilibrio que me permite sentirme bien conmigo misma física y mentalmente.

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