“Cuando volvamos a la normalidad…”

Es una frase que se repite constantemente durante estos días tan extraños… Porque estábamos acostumbrados a una realidad que poco a poco se nos ha ido arrebatando, a una rutina que por repetirla tanto ya ni siquiera nos dábamos cuenta de lo que hacíamos, a las dificultades del día a día que ocupaban nuestra mente y no nos permitían disfrutar de esa realidad.

Esas dificultades que se normalizaron: los tranques bestiales, la universidad, el trabajo, el gym, la falta de sueño, los compromisos, familia y pareja, cuentas por pagar, diligencias y todo el trajín del día a día al cual se reducía nuestra existencia por lo menos en esta etapa de nuestras vidas. Dificultades que en más de una ocasión queríamos ‘foldear’ e irnos a la mierda, aunque sea por 15 minutos.

Un día normal para mí era: despertar, bañarme mientras preparaba café y tomármelo con el desayuno mientras me vestía; hablar poco con mi papá, irme a la piscina y en el camino hacía la digestión, llegar y hacer una rutina rápida de ejercicios funcionales y el resto de cardio con natación. Salir, vestirme, comer mi merienda de media mañana y maquillarme mientras manejaba para el trabajo.

Buscar estacionamiento, luego llegar a preparar el programa de las 5:00 p.m. junto con otras asignaciones y reportes del día a día; cuando tenía todo listo, adelantaba trabajos de la maestría en mi computadora hasta que llegaba la hora anterior del programa para agregar algunas noticias que faltaban. 5:00 p.m. y entrábamos al aire, con todo el estrés que supone un programa en vivo.

Para luego a las 6:00 p.m. (a veces me asistían para salir a las 5:30 p.m.) salir hacia la Universidad, ‘mamar’ tranque y luego dar clase hasta las 9:30 p.m., luego manejar a casa con música a todo volumen para sanar un poco mi psiquis del día tan ajetreado que tuve.

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Pregúntenle a mis ojeras si ‘era feliz’.

Ahora mismo, nada de eso existe o al menos gran parte por la Cuarentena Absoluta, lo que sí existe es la preocupación global por no infectarnos del Covid-19, todo lo demás que dependía 100% de nosotros, ya no forma parte de nuestras vidas. En esto llevamos un poco más de un mes y resulta difícil desprendernos de todo eso que antes era normal para nosotros, es natural extrañar esas responsabilidades porque se volvieron costumbre.

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En busca de ‘provisiones’.

Entonces, ¿es esta la nueva normalidad? No tenemos certeza de que pronto podamos volver a nuestras caóticas vidas, y cuando estemos fuera de peligro ¿realmente seremos los mismos de antes? ¿O habrá pasado suficiente tiempo para olvidarnos de lo que éramos? ¿Adoptaremos nuevas costumbres? ¿Seremos diferentes?

Lo que sí es cierto es que la paranoia nos volverá más cuidadosos, más limpios y conscientes de lo expuestos que estábamos al hacer algo tan simple como tocar un pasamanos o los botones de un ascensor. No quiero exagerar pero nuestro cuerpo está en contacto todos los días con miles de virus y bacterias que pueden enfermarnos, pero son tan livianas y tan pequeñitas que no pasan de nuestra cavidad nasal y bucal o la piel (no así el Covid19 que es más pesado y permanece por horas en las superficies).

Incluso pienso que el distanciamiento social se quedará en nuestros subconscientes, tanto que sabremos respetar el espacio personal de los demás, que bares y discotecas tengan límite de entrada en un futuro, incluso restaurantes y supermercados. Que nos lavaremos las manos y nos quitaremos los zapatos al entrar en casa ajena. Que los eventos al aire libre tengan más controles de multitudes y las áreas comunes se limpien más seguido, con productos más potentes.

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Mi abuela y mi tía vinieron a visitarnos y no pude abrazarlas, solo tomarles una foto desde fuera del carro.

Nada de esto era ‘normal’ antes de la pandemia, al contrario, nos parecía de un cleaning freak, y como nos adaptamos a lo peor, aquí estamos limpiando con alcohol y lysol los productos de la compra. Todo esto forma parte de esta nueva realidad y debemos asimilar que durará un par de meses más y lo que nos mantendrá a salvo será una nueva vacuna… ¡Simplemente no hay vuelta atrás!

Ya no hay una ‘normalidad’ a la que debamos regresar, simplemente debemos seguir viviendo en este mundo en el cual lo único constante es el cambio. El ser humano es tan maravilloso que ya se ha adaptado al confinamiento así que debemos aprovechar el tiempo para asimilar nuestra nueva realidad. No importa cuánto tiempo te tome, lo que importa es que encuentres tu estabilidad en este mundo caótico y sigas avanzando.

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