Lo que realmente quiero…

En estos días he estado pensando mucho… En lo que quiero, lo que merezco, lo que estoy aprendiendo y lo que es mejor para mí. No es lo mismo a otras veces en las que dudaba de mí misma, en las que no sabía quién carajo era ni por qué hacía las cosas que hacía. No es igual cuando me abandonaba en la nostalgia, perdida y sin esperanzas… No veía nada claro en ese entonces y cometía muchas estupideces que al final me hacían sentir peor.

Pero ahora, luego de tomar una decisión algo difícil, no tengo esa sensación de que el mundo se me viene encima y yo misma me sorprendo y me pregunto, ¿es que me importa? La verdad es que mi reacción a toda esta situación es: “Bueno, un tropiezo más en el camino pero debo (y quiero) seguir andando. No puedo detenerme en esto”. Las razones por las que quiero insistir son completamente ajenas a mi sentir.

Hay personas que son el viaje, otras son el destino pero en este caso siento que he viajado a mi propio interior y he reforzado muchas cosas que en un momento puse en tela de duda intencionalmente. Por agradar, por empatizar, ser comprensiva y condescendiente, estaba olvidándome de lo que yo quería y llegué a sentirme sola incluso cuando creí estar acompañada. No hay nada más acertado que sentirse inadaptado en el lugar donde se supone que te sientas plena.

Y mi reacción natural es buscar la forma más rápida de salir, como si en un incendio tratara de encontrar la salida de emergencia; de esa situación que me quita paz, que me disminuye moralmente y en la que no pueda ser yo completamente. Aunque las palabras adornen todo, el mal presentimiento no lo puedo evitar y cada vez se apodera de mi mente y mi corazón.

Precisamente porque he sufrido demasiado, forzando a mi corazón a relaciones tóxicas con varios claros red flags, aferrada a la idea de que “el amor todo lo sufre y todo lo puede”… ¡Qué estupidez! Hubiese querido tener la determinación que ahora me sobra, en esos momentos en los que más me necesitaba. Creo que es eso lo que me da más nostalgia de todo esto, pero hasta eso es una enseñanza y lo estoy absorbiendo de la mejor manera posible. A quién engaño… ¡es un maldito Bitch Slap a la cara diciéndome ASÍ ES COMO SE HACE!… Bueno nunca es tarde para aprender de esos red flags que se convierten en relaciones tormentosas de dos años y medio.

Ahora mismo tengo un semblante de desgana que dice “de verdad quería que funcionara”… Sé que estuve dispuesta y quise dar todo lo bueno que hay en mí, pero extrañé aquellas mariposas que sentí en un principio… Extraño la sensación de una mirada que dice Te Amo sin siquiera pronunciar palabra, la sensación de un abrazo de oso del que nunca quisieras soltarte, hacer el amor tan apasionadamente en el que sientes que no hay momento más feliz, no hay nada más: solo dos almas compartiendo su energía y haciéndola una sola.

¿Debería sentirme culpable al decir que no sentí nada de esto? ¿Estaré siendo egoísta? ¿Ante los ojos de mi familia estará bien todo lo que estoy sintiendo? ¿Estará mal que quiera irme por la salida de emergencia? Sinceramente me vale verga, solo quiero huir y seguir concentrándome en mí: en todo lo que me he convertido, lo que estoy haciendo y lo que sigo construyendo para realizar mis sueños. Ahora mismo siento que lo más importante es cómo me sienta yo.

No me siento culpable en lo absoluto porque sé que estuve dispuesta a entregar todo de mí, como siempre. Es por ello que mis razones van más allá de mí, porque no puedo pretender cambiar las intenciones, las ganas y los sentimientos que no son míos. Porque por más que quise mejorar muchas cosas, fueron en vano mis ganas y poco a poco fui reprimiendo todo lo que en un principio hubo de mi parte. Y yo lo doy todo, yo soy así y creo que sería de alguien hijo de puta hacerle perder el tiempo a una persona que claramente da por sentado las cosas.

Prefiero dejar mi alma libre y liberar a quien no me demuestre amor. Porque yo me amo demasiado a mí misma para permitir que a mi corazón entre alguien que no potencie ese amor, que no me permita liberar mi alma para él y desplegar todo ese amor que tengo dentro de mí. Me amo tanto que quiero permitirme ser feliz de verdad, no conformarme con estar tranquila, sino estar genuinamente feliz y en paz con alguien que también quiera mi felicidad; que pueda verlo en sus ojos, sentirlo en su piel, absorberlo en sus caricias y llenarme de su energía en cada abrazo. Quiero eso para mí y mi corazón.

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¡Estoy en mi mejor momento y mi corazón también!

Son las 2 de la mañana del 16 de mayo de 2020… Día número N de Cuarentena, ya llevo dos copas de vino y algo de sueño… Pero con la esperanza de, a mis veintitantos años, volver a sentir esas mariposas que sentí cuando no sabía nada todo lo que ahora sé. Porque es bello, es único y quiero sentirlo por siempre con la persona verdaderamente correcta para mí.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. aubescrit dice:

    ¡Que bonita tu reflexión!, no hay nada mejor como viajar al alma de uno mismo, interiorizar y descubrir que somos todo lo que necesitamos para ser felices, y si alguien quiere sumarse a nuestra vida, pues bienvenido sea, pero también debe estar dispuesto a aportar la clase de amor y esfuerzo que uno mismo daría. Abrazos desde México!

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    1. mayiiroses dice:

      Muchas gracias!!! Besos para tí desde Panamá! ❤

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