Descanso a mi corazón

La mayor parte de tiempo este blog se ha caracterizado por mis experiencias en el amor. Sin mucho recelo he contado gran parte de mis andanzas, quizás porque no soy la única que la vivido y a lo largo de los años mi perspectiva ha cambiado. Me encanta poder compartir esas experiencias con personas que quizás necesiten saber que no están solos y que puedan ver su problema desde otra perspectiva.

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Una pausa para continuar…

Para continuar primero hay que tomar un descanso.

Día número N de mi cuarentena, en casa haciendo teletrabajo, refugiándome en una rutina implantada Obligatoriamente pero que he sabido tomarle cariño y que ahora disfruto, sobre todo en mis pausas. Rutina que tienen muchas personas también pero que no debería envidiarse, porque estar en casa tanto tiempo también abruma, sobre todo en mi caso que debo cuidar a mi abuela y también cuidar mi condición: Crisis aleatorias de rinitis crónica.

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Lo que realmente quiero…

En estos días he estado pensando mucho… En lo que quiero, lo que merezco, lo que estoy aprendiendo y lo que es mejor para mí. No es lo mismo a otras veces en las que dudaba de mí misma, en las que no sabía quién carajo era ni por qué hacía las cosas que hacía. No es igual cuando me abandonaba en la nostalgia, perdida y sin esperanzas… No veía nada claro en ese entonces y cometía muchas estupideces que al final me hacían sentir peor.

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¿…y qué día es hoy?

A 60 días de haber empezado toda esta locura de la Cuarentena (en Panamá) aún mi mente no asimila la idea del confinamiento…

Aunque viva todos los días el mismo bucle y mi cuerpo haya asimilado su horario biológico y del sueño, hacer mi cama inmediatamente que me levanto, a desayunar a las 9:00 a.m. mientras empiezo a trabajar, a cocinar a las 11 y comer a las 12 mediodía, seguir con el teletrabajo hasta las 6:00 p.m. y luego prepararme para ejercitarme a las 7:00 p.m., excepto los martes y jueves que tengo clases virtuales de maestría, así que me ejercito a las 4:00 p.m o a las 9:00 p.m, apenas acaba la clase. Luego ceno una comida liviana y la complemento con fruta unas dos horas despues para quedarme en la cama viendo memes y a veces hablando con mi novio por teléfono hasta que a alguno de los dos les dé sueño y ya mi día acaba oficialmente.

A pesar de acostumbrarme a todo eso, sé que no es mi realidad. No se parece en absoluto al ajetreo al que siempre estuve acostumbrada, como lo expliqué en “Cuando volvamos a la normalidad…” aunque el hecho de vivir esta nueva realidad ya se ha vuelto menos traumático para mi psiquis, ahora existe la incertidumbre si voy a recuperar todo lo que tenía en mi trabajo, o tan siquiera mi trabajo. Se vienen tiempos difíciles y no hablo precisamente del tema Salud.

Pero la verdad no quiero ser portadora de esa ansiedad colectiva y debo terminar de aceptar esta nueva vida, que quizás se alargue un poco más. Ya no me siento mal porque dentro de todo me mantengo ocupada y he establecido mis rutinas, quizá para no volverme loca por el inminente desajuste de mi reloj biológico por estar con el celular antes de dormir… ¡Es simplemente adictivo y estúpido quedarse por horas viendo un aparatito! Pero bueno… aquí estamos.

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Expectativas del teletrabajo…

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…realidad.

Ya llevo dos meses de no pisar mi lugar de trabajo y de trabajar desde casa, ya no sé si extraño esos días de normalidad o más bien caos. Todo es más pausado, con más calma… un aire todo hippie y tranquilo que al principio abruma pero te terminas acostumbrando y algo que me salva de esa merma que a veces me da, son los memes. Sobre todo los políticamente incorrectos: me hacen reírme de esta funesta realidad, de la que definitivamente debemos salir con otra cara y otra mentalidad.

¡Amo los memes pero debo dejar de usar tanto el celular! Jajaja, todo un dilema… pero aún así estoy agradecida con la vida de que ese sea el ‘mayor de mis problemas’ y no que yo o algún miembro de mi familia esté infectado con el Covid-19… Creo que debemos concentrarnos en ello: tenemos hogar, salud, una familia, instrumentos para seguir trabajando y sobre todo vida… Vida para más adelante contarle a nuestros hijos y nietos que sobrevivimos a una Pandemia.

Alma sin Cuarentena

El tiempo sigue corriendo y la cuarentena parece no tener fin. Creo que en este punto todos tenemos el cerebro programado con el bucle de todos los días y aunque ya no nos parezca insoportable, sí hay momentos en los que desearíamos que pasara algo más, algo realmente interesante y que nos haga felices por lo menos en un instante.

Es cierto que todos los factores que pueden alterar nuestra psiquis están a la orden del día y es inevitable cruzarte con al menos una noticia del Coronavirus. No eres el único, todos estamos igual de hartos del aislamiento, de este tema y de todo lo que ha implicado en este último mes.

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«Cuando volvamos a la normalidad…»

Es una frase que se repite constantemente durante estos días tan extraños… Porque estábamos acostumbrados a una realidad que poco a poco se nos ha ido arrebatando, a una rutina que por repetirla tanto ya ni siquiera nos dábamos cuenta de lo que hacíamos, a las dificultades del día a día que ocupaban nuestra mente y no nos permitían disfrutar de esa realidad.

Esas dificultades que se normalizaron: los tranques bestiales, la universidad, el trabajo, el gym, la falta de sueño, los compromisos, familia y pareja, cuentas por pagar, diligencias y todo el trajín del día a día al cual se reducía nuestra existencia por lo menos en esta etapa de nuestras vidas. Dificultades que en más de una ocasión queríamos ‘foldear’ e irnos a la mierda, aunque sea por 15 minutos.

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No soy perfecta, soy REAL.

Crecimos con muchos estereotipos: flacas, blancas, altas, piel perfecta, cabello largo, depiladas, muslos delgados, piernas largas y torneadas, nariz fina… y un gran etcétera que nos hace preguntarnos si realmente lo que se espera es que seamos fabricadas a partir de un molde.

Y aunque en los últimos años aquellos estereotipos pierden fuerza, seguimos con la idea incrustrada en la mente de ser cada vez más perfectas. ¡Cómo no! Si existen concursos como Miss Universo, donde se esfuerzan por destacar otras cualidades no-físicas de mujeres que se someten a un régimen alimenticio, de etiqueta, vestuario y formas de comunicación que buscan una perfección absurda, sabiendo que la mujer promedio claramente no está representada en esos trofeos llamados Misses.

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Chantelle Winnie Harlow – Modelo con Vitiligo

Existieron pasarelas como Victoria’s Secret Fashion Show, el cual NUNCA ví una modelo plus size ni una modelo tatuada… Lo más inclusivo que recuerdo fue a una modelo con vitiligo, asiáticas, morenas (pero con el pelo ultra alisado)… vendiendo un glamour que realmente no representa a sus clientas: mujeres normales con espalda ancha, grasa abdominal, celulitis, senos grandes, muslos más grandes y traseros enormes.

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Ashley Graham – Modelo Plus Size

Me alegra vivir en una época que la belleza femenina está en proceso de transición… a volverse algo muchísimo más subjetivo y que supone menos expectativas y estereotipos que nos vende la publicidad de taaaaantos años. Aún hay ciertas espinas qué sacar de ese machismo que determina cuál mujer es bonita y cuál no, pero hemos avanzado muchísimo al ver que hay más personas influyentes con cuerpos y personalidades tan diferentes.

Cada vez hay más divas plus size, tatuadas, queers, negras, asiáticas, con el cabello lleno de colores, tomboys, rasgos aborígenes, etc… y de eso se trata, de que existan representantes REALES de la belleza de la mujer y que todo estereotipo pierda validez cuando nos enfrentamos a la realidad en la que ‘la mujer perfecta’ no existe. Y ese afán de querer mostrar al mundo qué tipo de mujer es la que debemos ser, acabe para siempre.

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Strip (ft. Sharaya J) – Little Mix: un himno al cuerpo femenino REAL.

Así que si no estás conforme con el cuerpo con el que naciste, haz todo lo posible por llegar a ese punto en el que te veas desnuda y ames todo eso que eres. Pero hazlo por ti, no lo hagas por cumplir las expectativas de nadie. No lo hagas por llegar a un estándar ni a un estereotipo que gente que no te conoce, quiere implantar en tu cabeza.

No le des el poder a nadie de decidir qué tienes que hacer en tu cuerpo, porque tu cuerpo es tuyo y sólo tú puedes cuidarlo como tú quieras. Así que ámate, ejercítate, come bien, ponte la ropa que quieres, tatúate, perfórate, píntate el pelo como quieras… haz que tu propio cuerpo sea la máxima expresión de quién eres por dentro y no te compares con nadie, sólo con quien fuiste ayer y sé todos los días una mejor versión de ti.

¡Cuerpas Libres!

Sí, escribí «cuerpas»… A propósito. Sí, ya sé que está mal escrito y quizás antes lo hubiese criticado, si no es que ya lo critiqué… Pero la falta ortográfica tiene un por qué. Como en muchas marchas feministas, se utiliza este término para referirse al cuerpo femenino exclusivamente, manifestando el descontento que arraiga el hecho de que realmente nuestra ‘cuerpa’ no nos pertenece.

No es un acto vanal o necedad utilizar este sustantivo, es un acto de revelación porque vivimos en una sociedad en la que el cuerpo femenino se sexualiza, escandaliza, causa morbo o rechazo. Es objeto de comentarios, juicios, expectativas por parte de personas tan ajenas a él que a veces ni nos damos cuenta de todos esos micromachismos que escuchamos de todos diariamente.

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Boomers vs Millenials (Opinión)

Solo en el 2019 han pasado muchas situaciones políticas a nivel nacional y regional, que de alguna u otra forma influyen en nuestra manera de ver el mundo y en algo que, hasta hace poco era algo tan nimio para nosotros: el desarrollo de nuestro país.

En este tiempo que nos tocó vivir a los jóvenes adultos de hoy (y que por suerte es menos trágico y difícil que el de nuestros padres), tenemos una ventaja: decidir si tomamos consciencia de lo que pasa ahora o ser indiferentes ante cualquier situación que, directamente, no nos corresponde resolver. Lo que vivimos es menos complicado para nosotros, que para nuestros padres porque ellos no tuvieron más opción que hacer que las cosas mejoraran sí o sí.

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